¡No toques esa uva!
¡Te digo, yo insistente!
No la veas, no la estrujes, ni la lamas
O examinarla siquiera para notar su maltrato….
¿Espontáneo o premeditado?
…¡pero si ha de ser intencional!
Esos cínicos comerciantes se pudren en sus riquezas y ríen en nuestras caras al observarnos consumir esa bazofia de alimento que nos venden. No se merecen otra cosa más que la defecación colectiva de todos sus consumidores.
No me comeré una uva. ¡Me comeré el racimo entero!.
...se lo escupiré a los tumores que causaron este cáncer.
El cáncer que cotidianamente alimenta esa tan feliz corrupción.
Las uvas viajaran a riesgosa velocidad, así traspasaran la piel y con ingenioso descuido
Traspasaran el encéfalo de estos personajes, dejando así una ausencia. .
Una desnudez pero no la de un orgulloso exhibicionista, seria mas oprtuno decir que es comparable el sentimiento de una oronda mujer con serios problemas de acné y nula valorización de su cuerpo en medio de un estadio, expuesta antes las masas.
¡Que sientan vergüenza esos bastardos!
¨vergüenza¨…de pronto la palabra no me hizo sentido…
De súbito ignore el bombardeo de principios éticos y tomé la emblemática uva, tan verde y de deslumbrante figura elíptica.
La estruje lentamente por mis dientes, hasta que sentir fluir el jugo.
Fresco zumo que entras ocasiones hubiera sabido dulce , pero ahora sabía particularmente amargo.
Sentí nauseas.
¡El Karma! …el buen karma.
Ese velo cálido que se regresa por mi esófago, que en esta ocasión
Además de jugos gástricos, el combo incluía una nota,
y en ella el siguiente texto:
Bienvenido compañero nuestro sistema de de tan feliz corrupción. Nos es grato contar con gente como usted¨.
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