domingo, 11 de abril de 2010

....Y de uvas yo no sé nada.

¡No toques esa uva!
¡Te digo, yo insistente!
No la veas, no la estrujes, ni la lamas
O examinarla siquiera para notar su maltrato….
¿Espontáneo o premeditado?
…¡pero si ha de ser intencional!

Esos cínicos comerciantes se pudren en sus riquezas y ríen en nuestras caras al observarnos consumir esa bazofia de alimento que nos venden. No se merecen otra cosa más que la defecación colectiva de todos sus consumidores.
No me comeré una uva. ¡Me comeré el racimo entero!.
...se lo escupiré a los tumores que causaron este cáncer.
El cáncer que cotidianamente alimenta esa tan feliz corrupción.
Las uvas viajaran a riesgosa velocidad, así traspasaran la piel y con ingenioso descuido
Traspasaran el encéfalo de estos personajes, dejando así una ausencia. .
Una desnudez pero no la de un orgulloso exhibicionista, seria mas oprtuno decir que es comparable el sentimiento de una oronda mujer con serios problemas de acné y nula valorización de su cuerpo en medio de un estadio, expuesta antes las masas.
¡Que sientan vergüenza esos bastardos!
¨vergüenza¨…de pronto la palabra no me hizo sentido…
De súbito ignore el bombardeo de principios éticos y tomé la emblemática uva, tan verde y de deslumbrante figura elíptica.
La estruje lentamente por mis dientes, hasta que sentir fluir el jugo.
Fresco zumo que entras ocasiones hubiera sabido dulce , pero ahora sabía particularmente amargo.
Sentí nauseas.
¡El Karma! …el buen karma.
Ese velo cálido que se regresa por mi esófago, que en esta ocasión
Además de jugos gástricos, el combo incluía una nota,
y en ella el siguiente texto:
Bienvenido compañero nuestro sistema de de tan feliz corrupción. Nos es grato contar con gente como usted¨.

jueves, 25 de marzo de 2010

Nihilismo amarillo

Mi nariz se perdió o la perdí de vista, mejor dicho. Me distrajeron los medios masivos, las causas altruistas, algunas revistas con contenido pornográfico (que por cierto tienen artículos cautivadores), el calentamiento global entre otros asuntos propiamente burgueses y mundanos.
En tiempos de antaño era capaz de reconocer el olor de aquella sudadera de capucha roja, que hasta donde recuerdo era una mezcla de humedad, musgo, y galletas de choco-chispas.
Cuando tienes la esencia presente de un valor tan puro e intrínseco no necesitas sustentar tu existencia con una compleja y enmarañada elaboración un ser omnipotente, omnipresente en fin, cualquier palabra con prefijo “omni”. “Omni”: que lo abarca todo, es decir que sería esa delgada línea que engloba todos los campos semánticos pensados. Esos módulos que podrían estar dispersos y vagos en la atmósfera, están, ahora atados a las cadenas de la inseguridad existencial.
¡Chicos! arranquen esas yemas de la clara, no se dejen afligir por su inconsistencia, después de todo solo son fetos de ovíparos corrientes, seres incompletos, no obstante ahí no yace el valor. Estas valientes membranas amarillas quedan plasmadas en ladrillos y automóviles lujosos, proezas que provocan sonrisas en los infantes, inmunes a la desgracia ajena. Seres de mentes pseudo vírgenes capaces de reconocer el olor de una fiel sudadera de algodón.

viernes, 5 de febrero de 2010

El arma perfecta.

¡Cazaré a ese maldito ratón terrorista!

-Grité luego del infortunio de pisar mis pantuflas llenas de partículas de vidrio.

El dolor inmerecido se disparado hasta mis terminales nerviosas, convirtiéndose en intensos deseos de estrujar lo inmaterial, a esa astuta arena que se escurre entre los dedos.

La muy mezquina frustración nutría exponencialmente a una bola de sentimientos hipocondriacos casi listos para colapsar como una terca avalancha de soldados, que atacan sin sentido a cualquier pensamiento cuerdo.

En medio de mi insanidad, la lucidez obró por un instante para amaestrar a la bestia primitiva que me dominaba.

¿Quién tiene el control absoluto? porque yo lo perdí antes de colocar un pie en el piso.

El Libre albedrío no es más que un concepto volátil en estado gaseoso.

Me dejare de idioteces y tomare las riendas de la situación, sin halar de las mismas.

La única defensa que se me ocurre hasta el momento es recurrir a la tan mal connotada desidia. Eliminar esos pícaros juicios para remplazarlos por placebos empalagosos.

Fue entonces cuando saqué de mi buró un viejo chicle sabor tutifruti.

Debo confesar que tenía la consistencia de una canica. Aun así lo masqué con entrega, hasta que le di cuerpo, con él elaboré una majestuosa y brillante burbuja rosada. Obra propia que al alcanzar una tremenda dimensión,

Explotó, liberando así una inexorable energía semejante al polvo de un hongo venenoso que se esfuma en el aire hasta que. . .

¡PUCK! …desaparece.

Fue en ese momento cuando con sutil insolencia me pregunté:

-¿eso es todo?

jueves, 28 de enero de 2010



En tiempos de desnudez...favor de recurir al nacionalismo.

sunday morning










. . . levantarse y fingir que todo esta bien.

devoción salivada




Lo que se aprende en una clase de lengua extranjera



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